CAPÍTULO
1
–¡Despierta!–
Le gritó el sargento Arias a Jorge, y continuó:
–¡Otra
vez dormido y con los párpados abiertos!, ¿estás enamorado, guambrito? Con tu
quijada colgada, con esos ojos de mirada perdida y clavada en el computador, no
me digas que estás ideándote el diseño; lo que estás, es fantaseándote con tu
pelada...
–Jorjucho,–
interrumpió en ese momento el jefe de producción, –Ya pues, ¿qué fue del boceto
para el afiche de la panadería?
–Ya
maestro, ya está casi listo, ya te lo bajo.– Contestó Jorge y continuó:
–¡Cierto!, quería preguntarte, ¿de qué categoría es, de ratón, gatón o león?
–Ya
pues, de gato.
–Mmm
guambra vago, dice casi listo y no ha tenido hecho nada.– Calificó el Sgto.
Arias a Jorge, en son de broma y con una sonrisa burlona. Mientras tomaba del
brazo al jefe de producción, para preguntarle:
–Jef,
¿qué es eso de ratón, gatón o león?
Jef,
así le decían a Jefferson quien era el jefe de producción de la imprenta y
también dueño de una carismática sonrisa. Le explicó al Sgto. lo siguiente:
–Es
una técnica que utilizamos para ponerle precio a un mismo diseño. Ya pues, el
diseño ratón vale 2 dólares, el diseño gato vale 20 dólares y el diseño león
vale 200 dólares...
–¿El
cliente escoge de entre esos tres precios para el mismo diseño?– Preguntó el
Sgto.
–Ya
pues, si algunas veces entonces le preguntamos para que el decida el precio, en
otras veces, de una le decimos vale 2, 20 o 200 dólares, dependiendo del
trabajo que quiera el cliente. Ya pues, esto depende de la calidad. Un diseño
rápido y sencillo, por ejemplo para facturas, cuesta 2; un diseño un poco más
pensado para las mismas facturas cuesta 20 y uno bien pensado, igualmente para
las mismas facturas, cuesta hasta 200 dólares.
–Mmmm
ha ja, bien Jef, ya le entendí la movida.– Aseguró el Sgto. y prosiguió:
–¡chévere! El diseño ratón es una copia inmediata de algún arte que ya se ha
usado para otro cliente, se le cambia unas pocas frases o palabras y se le cobra
2 dólares. El diseño gato o gatón, es un arte hecho en más tiempo y con
elementos que no tienen costo, bajados de la Internet y se cobra 20 dólares.
Mientras, que el diseño León es un arte bien pensado, hecho en un tiempo
convenientemente amplio, con fotografías, ilustraciones y formatos realizados
exclusivamente para el producto de ese cliente, dándole originalidad con diagramaciones
inéditas, pero que le cuestan alrededor de 200 dólares...
–Me
parece práctico,– continuó el sargento Arias –inclusive una misma empresa puede
usar las tres alternativas, si se le explica claramente al cliente, él puede
escoger la alternativa efectiva; es decir escoge para su pieza de comunicación
gráfica la calidad, la importancia o la elegancia con un presupuesto optimizado.
Pensándolo bien, me atrevería a decir que esta práctica pone, a las piezas de
comunicación publicitaria, costos inteligentes, los cuales se ajustan al menor presupuesto,
pero, dirigido a lograr imagen, éxitos publicitarios y mercados beneficiosos.
–Ya
pues, volviendo a lo del Jorjucho, no es vago, más bien es muy imaginativo,
tiene bonitas ideas.– Dijo Jef.
–Este
bandido anda enamorado,– repuso el Sgto. –y creo que es de la Érica, la guambra
que ayuda en los terminados y en la conserjería. Es bonita y está estudiando
medicina, para ser doctorita. Pero, no se si ella le pare bola, ahí el guambra
está jodido... porque a ella la he visto muy coqueta con el guillotinero, el
colorado de ojos verdes, que lo único bueno que tiene es ese carro rojo
obscuro.
–Ya
pues, en eso, mas fregado está el Iván...– interrumpió Jef.
–¿El
Iván?– Consultó el Sgto.
–Ya
pues, el prensista de la 52 de 4 colores, el que es bueno para mezclar las
tintas, para coger el color de los pantones...
–Ha...
¡a propósito de las tintas preparadas!– Cortó el sargento Arias. –Ayer al
momento de sacar la basura miré botadas un montón de cajitas de papel con tinta
preparada, que estaba seca, dura...
–Ya
pues, es que se prepara tintas, por ejemplo para imprimir facturas, ya pues, es
que el cliente pide el color corporativo, con un número de pantone y se le
imprime con ese color. El problema está en que se vuelven a imprimir esas
facturas el próximo año, hasta eso, esa tinta ya se seca...
–Discúlpeme
Jef, pero ¿puedo darle un consejo?
–Ya
pues, si mi sargento.
–Verá,
cuando imprima con tintas preparadas de cualquier color que las haya mezclado
cogiéndole el tono del pantone y le sobre cualquier cantidad de esa tinta, revuelva
este sobrante con tinta negra, para utilizarla cuando tenga impresiones solo en
negro. Con esta tinta negra mezclada con muchos colores y pasada sobre
cualquier papel que imprima, el efecto es lindísimo, la impresión le queda de
un color negro profundo y también alcanza un mayor contraste en las tramas. Y
sobre todo ahorra dinero, porque no botaría esa tinta cuando se le seque y
además, se mantiene ordenado el lugar donde guardan las tintas, ya que no va a
ser necesario hacer cajas para guardar los sobrantes...
–Ya
pues, desde ahora lo hacemos...
–Eso
si, le recomiendo tener esta tinta negra mezclada, separada muy lejos de la
tinta negra que utiliza para la impresión en cuatricromía.
–Y,
volviendo a lo del Iván, ¿qué desque le pasa al maestro?
–Ya
pues, el pobre maestro está casado con una linda damita, pero este cabeza dura
anda metiéndose con otra que tiene dos hijos y lo peor de todo que esa mujer
tiene unas amiguitas que andan buscando quien las lleve a bailar y hacer de todo...
por eso el maestro Iván anda perdido y cansado. Ya pues, acompáñeme a dejar
estas placas justo al mismísimo Iván y le continuamos con el chisme.
CAPÍTULO 2
CAPÍTULO 2
El
hábil jugador de la Liga, con la agilidad de un jaguar saltó dentro de su vehículo,
para esquivar a un automóvil de color rojo obscuro, que se dirigía velozmente sobre
él.
–¡Oye!
¡¿Qué te pasa?!– Gritó el futbolista.
El
auto atropellador pasó sacando destellos al arrancar de un solo golpe la puerta
del auto en el que estaba el futbolista. El ruido aturdidor causado por el
impacto y por el grito de su novia dejaron extático al delantero de la Liga,
quien logró introducir en última instancia su pie izquierdo. Aún incrédulo le
dijo a la chica:
–¡Gracias
a Dios se salvó mi pierna, sentí bajo la suela de mi zapato cómo iba pasando
ese carro! ¿Qué le pasa a ese loco?
–¡Qué
está pasando!, ¿Qué está pasando..?– Señaló la chica con un grito desesperado,
mientras brotaban diminutas lágrimas de sus ojos.
–¡No
sé de donde salió ese loco!– Balbuceó el futbolista, frío e inmóvil, poco a
poco fue volviendo en si. Aún tembloroso, encendió el auto y dijo:
–Cálmate
bebé, sigamos a este cobarde.
Avanzaron
dos cuadras siguiendo el recorrido del agresivo, voltearon a la izquierda
lentamente y con giros rápidos de su cabeza de un lado hacia el otro, buscaron por
siete cuadras algún rastro, sin encontrar nada. En ese momento el futbolista
recordó algo y dictó:
–Regresemos
por la puerta de mi carrito para hacerla arreglar.
En
el lugar donde ocurrió el percance, estaban ya los agentes metropolitanos de
tránsito. Luego de que le entregaran la puerta, el deportista la guardó en el
baúl, empezó a entregar sus datos, a dar sus testimonios para localizar al
culpable y terminó diciendo:
–...era
un carro rojo obscuro, conducido por un colorado de ojos verdes. Mi chica salió
primero de ese restaurante, ella me esperaba ya en el auto, luego de pagar la
cuenta salí, como no había nadie crucé hacia mi coche y de la nada salió ese
loco con la intensión de atropellarme...
–Gracias
señor si sabemos algo o necesitamos algún dato le hacemos saber, es nuestro
trabajo atrapar al infractor y hacerlo pagar, vaya con cuidado.– Dijo el
agente.
En
voz baja y con discreción el agente le opinó a su compañero:
–Mi
body, este moreno juega en la Liga y mire a su pelada: su carita con piel de orquídea
beige; esos labios como pétalos de rosa roja inflados por el rocío; esos ojos relumbrantes
perlas enaltecidas por el verde turquesa de sus córneas; ese pelo cual delicada
pluma encargada de sacarle brillo al viento y ese cuerpazo de líneas trazadas
con la precisa armonía del sublime pincel del Maestro.
–Sino
que está un poquito inflada su barriguita...– contestó el colega.
Ante la mirada de los curiosos, de los agentes de tránsito y los paramédicos, el futbolista encendió su auto y partió con su chica. Iban los dos muy tranquilos y hasta sonrientes, con un gesto muy mimoso ella lo tomó de la mano y profusamente cariñosa le dijo:
Ante la mirada de los curiosos, de los agentes de tránsito y los paramédicos, el futbolista encendió su auto y partió con su chica. Iban los dos muy tranquilos y hasta sonrientes, con un gesto muy mimoso ella lo tomó de la mano y profusamente cariñosa le dijo:
–Papi...
es mejor que te diga de una vez, voy a...– tras un enérgico sonido de martillo
gigante, en milésimas de segundo, una poderosa fuerza empujó a los dos cuerpos
hacia la izquierda, dejándolos inconscientes.
–¡No
puede ser! ¡No es posible! ¡Dios mío! ¡Que horror!– Exclamaba la gente al ver
que a pocos metros de lo que el auto del futbolista había partido, al llegar a
la esquina, éste fue embestido fuertemente y arrastrado por un carro rojo
obscuro.
Luego
de dejar como acordeón el lado por donde iba la chica, el carro rojo obscuro
dio retro y partió aceleradamente.
Dos
agentes de tránsito montaron en su camioneta e iniciaron la persecución, otro
agente solicitaba ayuda a la Policía Nacional, enseguida, conjuntamente con los
paramédicos auxiliaron a los heridos.
Al
siguiente día en la clínica, el futbolista recuperó el sentido, en ese momento
su padre lo tomó de la mano y le dijo:
–Mijo,
ya despertaste.
–Pá,
¿dónde estoy?
–En
la clínica mijo, vos eres macho y en momentos como éste debes sacar ese ñeque y
pedirle a Dios que te cuide. El doctor va a decirte algo...
Luego
de auscultar detenidamente al paciente y recetarle algunos medicamentos y recomendaciones,
el doctor se dirigió frontalmente al deportista:
–Señor,
usted recibió un golpe en la cabeza, por lo cual perdió el conocimiento, aparte
de eso hoy se encuentra completamente recuperado con un perfecto estado de
salud. Con respecto a su acompañante, debido al impacto sigue inconsciente,
pero tuvimos que sacar al bebé
–¿Cuál
bebé?– Preguntó asustado el futbolista.
–¿No
sabía? Ella estaba en cinta de un bebé de aproximadamente 27 semanas, el está
estable en una incubadora.– Respondió el médico.
–Un
hijo, tengo un hijo, ¡papá tengo un hijo!– El futbolista pasaba de esa manera
de la incredulidad al feliz empoderamiento por la bendición de Dios.
–Tiene
que tomar todas estas novedades con mucha calma señor,– continuó el doctor –la
mamá del bebé está en un estado complicado...
–¿Qué
tan complicado?
–Muy
grave.
–Por culpa del colorado de
ojos verdes del carro rojo obscuro.
