sábado, 23 de mayo de 2015

1 de septiembre, día del gráfico






CAPÍTULO 1


La luz de la luna caminaba por la piel de Érica, iba dibujando un brillo de oro sobre su apetitosa silueta, la cual contrastaba con la obscuridad del cuarto. La mano de Jorge perseguía a esa luz una y otra vez, sus dedos insaciables exploraban más y más, bajaban danzando desde los dos volcanes de sombrero rosado, recorrieron delicadamente un valle aledaño, hasta tropezar con unos escasos bellos vellos, mimosos anfitriones hacia el fuego del amor.

–¡Despierta!– Le gritó el sargento Arias a Jorge, y continuó:

–¡Otra vez dormido y con los párpados abiertos!, ¿estás enamorado, guambrito? Con tu quijada colgada, con esos ojos de mirada perdida y clavada en el computador, no me digas que estás ideándote el diseño; lo que estás, es fantaseándote con tu pelada...

–Jorjucho,– interrumpió en ese momento el jefe de producción, –Ya pues, ¿qué fue del boceto para el afiche de la panadería?

–Ya maestro, ya está casi listo, ya te lo bajo.– Contestó Jorge y continuó: –¡Cierto!, quería preguntarte, ¿de qué categoría es, de ratón, gatón o león?

–Ya pues, de gato.

–Mmm guambra vago, dice casi listo y no ha tenido hecho nada.– Calificó el Sgto. Arias a Jorge, en son de broma y con una sonrisa burlona. Mientras tomaba del brazo al jefe de producción, para preguntarle:

–Jef, ¿qué es eso de ratón, gatón o león?

Jef, así le decían a Jefferson quien era el jefe de producción de la imprenta y también dueño de una carismática sonrisa. Le explicó al Sgto. lo siguiente:

–Es una técnica que utilizamos para ponerle precio a un mismo diseño. Ya pues, el diseño ratón vale 2 dólares, el diseño gato vale 20 dólares y el diseño león vale 200 dólares...

–¿El cliente escoge de entre esos tres precios para el mismo diseño?– Preguntó el Sgto.

–Ya pues, si algunas veces entonces le preguntamos para que el decida el precio, en otras veces, de una le decimos vale 2, 20 o 200 dólares, dependiendo del trabajo que quiera el cliente. Ya pues, esto depende de la calidad. Un diseño rápido y sencillo, por ejemplo para facturas, cuesta 2; un diseño un poco más pensado para las mismas facturas cuesta 20 y uno bien pensado, igualmente para las mismas facturas, cuesta hasta 200 dólares.

–Mmmm ha ja, bien Jef, ya le entendí la movida.– Aseguró el Sgto. y prosiguió: –¡chévere! El diseño ratón es una copia inmediata de algún arte que ya se ha usado para otro cliente, se le cambia unas pocas frases o palabras y se le cobra 2 dólares. El diseño gato o gatón, es un arte hecho en más tiempo y con elementos que no tienen costo, bajados de la Internet y se cobra 20 dólares. Mientras, que el diseño León es un arte bien pensado, hecho en un tiempo convenientemente amplio, con fotografías, ilustraciones y formatos realizados exclusivamente para el producto de ese cliente, dándole originalidad con diagramaciones inéditas, pero que le cuestan alrededor de 200 dólares...

–Me parece práctico,– continuó el sargento Arias –inclusive una misma empresa puede usar las tres alternativas, si se le explica claramente al cliente, él puede escoger la alternativa efectiva; es decir escoge para su pieza de comunicación gráfica la calidad, la importancia o la elegancia con un presupuesto optimizado. Pensándolo bien, me atrevería a decir que esta práctica pone, a las piezas de comunicación publicitaria, costos inteligentes, los cuales se ajustan al menor presupuesto, pero, dirigido a lograr imagen, éxitos publicitarios y mercados beneficiosos.

–Ya pues, volviendo a lo del Jorjucho, no es vago, más bien es muy imaginativo, tiene bonitas ideas.– Dijo Jef.

–Este bandido anda enamorado,– repuso el Sgto. –y creo que es de la Érica, la guambra que ayuda en los terminados y en la conserjería. Es bonita y está estudiando medicina, para ser doctorita. Pero, no se si ella le pare bola, ahí el guambra está jodido... porque a ella la he visto muy coqueta con el guillotinero, el colorado de ojos verdes, que lo único bueno que tiene es ese carro rojo obscuro.

–Ya pues, en eso, mas fregado está el Iván...– interrumpió Jef.

–¿El Iván?– Consultó el Sgto.

–Ya pues, el prensista de la 52 de 4 colores, el que es bueno para mezclar las tintas, para coger el color de los pantones...

–Ha... ¡a propósito de las tintas preparadas!– Cortó el sargento Arias. –Ayer al momento de sacar la basura miré botadas un montón de cajitas de papel con tinta preparada, que estaba seca, dura...

–Ya pues, es que se prepara tintas, por ejemplo para imprimir facturas, ya pues, es que el cliente pide el color corporativo, con un número de pantone y se le imprime con ese color. El problema está en que se vuelven a imprimir esas facturas el próximo año, hasta eso, esa tinta ya se seca...

–Discúlpeme Jef, pero ¿puedo darle un consejo?

–Ya pues, si mi sargento.

–Verá, cuando imprima con tintas preparadas de cualquier color que las haya mezclado cogiéndole el tono del pantone y le sobre cualquier cantidad de esa tinta, revuelva este sobrante con tinta negra, para utilizarla cuando tenga impresiones solo en negro. Con esta tinta negra mezclada con muchos colores y pasada sobre cualquier papel que imprima, el efecto es lindísimo, la impresión le queda de un color negro profundo y también alcanza un mayor contraste en las tramas. Y sobre todo ahorra dinero, porque no botaría esa tinta cuando se le seque y además, se mantiene ordenado el lugar donde guardan las tintas, ya que no va a ser necesario hacer cajas para guardar los sobrantes...

–Ya pues, desde ahora lo hacemos...

–Eso si, le recomiendo tener esta tinta negra mezclada, separada muy lejos de la tinta negra que utiliza para la impresión en cuatricromía.

–Y, volviendo a lo del Iván, ¿qué desque le pasa al maestro?

–Ya pues, el pobre maestro está casado con una linda damita, pero este cabeza dura anda metiéndose con otra que tiene dos hijos y lo peor de todo que esa mujer tiene unas amiguitas que andan buscando quien las lleve a bailar y hacer de todo... por eso el maestro Iván anda perdido y cansado. Ya pues, acompáñeme a dejar estas placas justo al mismísimo Iván y le continuamos con el chisme.

CAPÍTULO 2

El hábil jugador de la Liga, con la agilidad de un jaguar saltó dentro de su vehículo, para esquivar a un automóvil de color rojo obscuro, que se dirigía velozmente sobre él.

–¡Oye! ¡¿Qué te pasa?!– Gritó el futbolista.

El auto atropellador pasó sacando destellos al arrancar de un solo golpe la puerta del auto en el que estaba el futbolista. El ruido aturdidor causado por el impacto y por el grito de su novia dejaron extático al delantero de la Liga, quien logró introducir en última instancia su pie izquierdo. Aún incrédulo le dijo a la chica:

–¡Gracias a Dios se salvó mi pierna, sentí bajo la suela de mi zapato cómo iba pasando ese carro! ¿Qué le pasa a ese loco?

–¡Qué está pasando!, ¿Qué está pasando..?– Señaló la chica con un grito desesperado, mientras brotaban diminutas lágrimas de sus ojos.

–¡No sé de donde salió ese loco!– Balbuceó el futbolista, frío e inmóvil, poco a poco fue volviendo en si. Aún tembloroso, encendió el auto y dijo:

–Cálmate bebé, sigamos a este cobarde.

Avanzaron dos cuadras siguiendo el recorrido del agresivo, voltearon a la izquierda lentamente y con giros rápidos de su cabeza de un lado hacia el otro, buscaron por siete cuadras algún rastro, sin encontrar nada. En ese momento el futbolista recordó algo y dictó:

–Regresemos por la puerta de mi carrito para hacerla arreglar.

En el lugar donde ocurrió el percance, estaban ya los agentes metropolitanos de tránsito. Luego de que le entregaran la puerta, el deportista la guardó en el baúl, empezó a entregar sus datos, a dar sus testimonios para localizar al culpable y terminó diciendo:

–...era un carro rojo obscuro, conducido por un colorado de ojos verdes. Mi chica salió primero de ese restaurante, ella me esperaba ya en el auto, luego de pagar la cuenta salí, como no había nadie crucé hacia mi coche y de la nada salió ese loco con la intensión de atropellarme...

–Gracias señor si sabemos algo o necesitamos algún dato le hacemos saber, es nuestro trabajo atrapar al infractor y hacerlo pagar, vaya con cuidado.– Dijo el agente.

En voz baja y con discreción el agente le opinó a su compañero:

–Mi body, este moreno juega en la Liga y mire a su pelada: su carita con piel de orquídea beige; esos labios como pétalos de rosa roja inflados por el rocío; esos ojos relumbrantes perlas enaltecidas por el verde turquesa de sus córneas; ese pelo cual delicada pluma encargada de sacarle brillo al viento y ese cuerpazo de líneas trazadas con la precisa armonía del sublime pincel del Maestro.

–Sino que está un poquito inflada su barriguita...– contestó el colega.
Ante la mirada de los curiosos, de los agentes de tránsito y los paramédicos, el futbolista encendió su auto y partió con su chica. Iban los dos muy tranquilos y hasta sonrientes, con un gesto muy mimoso ella lo tomó de la mano y profusamente cariñosa le dijo:

–Papi... es mejor que te diga de una vez, voy a...– tras un enérgico sonido de martillo gigante, en milésimas de segundo, una poderosa fuerza empujó a los dos cuerpos hacia la izquierda, dejándolos inconscientes.

–¡No puede ser! ¡No es posible! ¡Dios mío! ¡Que horror!– Exclamaba la gente al ver que a pocos metros de lo que el auto del futbolista había partido, al llegar a la esquina, éste fue embestido fuertemente y arrastrado por un carro rojo obscuro.

Luego de dejar como acordeón el lado por donde iba la chica, el carro rojo obscuro dio retro y partió aceleradamente.

Dos agentes de tránsito montaron en su camioneta e iniciaron la persecución, otro agente solicitaba ayuda a la Policía Nacional, enseguida, conjuntamente con los paramédicos auxiliaron a los heridos.

Al siguiente día en la clínica, el futbolista recuperó el sentido, en ese momento su padre lo tomó de la mano y le dijo:

–Mijo, ya despertaste.

–Pá, ¿dónde estoy?

–En la clínica mijo, vos eres macho y en momentos como éste debes sacar ese ñeque y pedirle a Dios que te cuide. El doctor va a decirte algo...

Luego de auscultar detenidamente al paciente y recetarle algunos medicamentos y recomendaciones, el doctor se dirigió frontalmente al deportista:

–Señor, usted recibió un golpe en la cabeza, por lo cual perdió el conocimiento, aparte de eso hoy se encuentra completamente recuperado con un perfecto estado de salud. Con respecto a su acompañante, debido al impacto sigue inconsciente, pero tuvimos que sacar al bebé

–¿Cuál bebé?– Preguntó asustado el futbolista.

–¿No sabía? Ella estaba en cinta de un bebé de aproximadamente 27 semanas, el está estable en una incubadora.– Respondió el médico.

–Un hijo, tengo un hijo, ¡papá tengo un hijo!– El futbolista pasaba de esa manera de la incredulidad al feliz empoderamiento por la bendición de Dios.

–Tiene que tomar todas estas novedades con mucha calma señor,– continuó el doctor –la mamá del bebé está en un estado complicado...

–¿Qué tan complicado?

–Muy grave.

–Por culpa del colorado de ojos verdes del carro rojo obscuro.